miércoles, 20 de abril de 2011

No entiendo...

No entiendo nada... ¿a que vienen las acusaciones?
Primero dices que no volverás a hablarme... ahora me acusas de hacer daño a lo que más quieres, y yo pregunto, ¿qué hice yo?
No tienes derecho a venir e insultarme y decir que te decepciono, porque no he hecho nada.
No he hablado de ella en mi anterior entrada, no todo mi mundo es ella, para que lo sepais tú y ella.

Las traiciones duelen igual cuando vienen de otros amigos.
No me refería a ella como para que ahora tú me vengas a atacarme...

¿Por qué?
¿Por qué todo a mi?

No he tenido bastante con la traición de ella, si no que también, más tarde, me traicionan otros amigos, de los que anteriormente me refería, panda de hipócritas que me reían a la cara y a la espalda me crucificaban. ¿Y por eso vienes tu, a gritarme, a enfadarte, cuando me dejaste claro que no podríamos seguir siendo amigos?

Ya me veo, al final más sola que la una.
No le importo a nadie, nadie derramará una lágrima por mi. Y está claro que aqui ya no voy a poder escribir...
No quiero crear problemas.
No quiero que me hagan daño.
Solo quiero vivir tranquila, el resto de mi patética vida.

Tres traiciones en menos de un mes, y el aniversario de la muerte de un amigo muy querido.
Para que os quede claro a los dos, escribo este texto, ya que no me has dado siquiera tiempo de defenderme.

Estoy harta... y ya no entiendo nada, a veces preferiria no sentir...tal vez asi seria mas feliz

I'm so tired...

Si, es cierto, estoy ya muy cansada. La esperanza en mi alma se apaga cada día un poco más, por mucho que intento apegarme a las cosas más materiales de esta vida, por mucho que intento centrar mi vida en estudiar y crear con mis manos, por mucho que lo intento, no puedo erradicar el dolor que siento.

Tengo los ojos ya cansados e hinchados de llorar en silencio y de no encontrar respuesta a mis lágrimas. Necesito tiempo para asimilar cómo se juega así con los sentimientos de una persona y Dios sabe que más...
Jamás lo creí realmente, pero pensaba que si se hablaba mal de otras personas delante mía, también podrían hablar mal de mi a otras personas...
Y no me equivocaba. Lo he comprobado.

Y estoy triste.


Es una verdad que realmente hubiera deseado no saber. Una realidad hiriente. ¿Quién eres tu? Que me difamas a cualquier persona con la que hablas, ¿acaso soy un monstruo? Yo... que me tiro noches enteras sin dormir entre lágrimas porque me habías traicionado, noches sin dormir pensando como voy a superar esta puñalada en todo el corazón. ¿Y tú quieres empezar de cero cuando me entero que durante toda nuestra amistad me has puesto verde cara a los demás?
Me siento herida.
Ahora comprendo por que aquellas personas se ensañaban tanto conmigo... estaban envenenados por tus palabras. Y todos me lo decían y yo era la única que no lo veía.
Tengo ganas de morirme.
No puedo distraer más mi mente, no puedo fingir más que estoy bien encerrada en cuatro paredes. No quiero ir más a un hospital a que me ingresen, no quiero... seguir viviendo así.

Pero, ¿quién va a creerme?
Nadie puede saber como mi corazón se siente.
Nadie sabe que me duelen los ojos de llorar.
Nadie sabe que hace siglos que no duermo.
Nadie sabe tantas cosas...
y yo por dentro me estoy muriendo...
una más...
solo una herida mas...
es tan fascinante ver la sangre correr por mi brazo...
Ya se cumplió un año en el que perdi a un amigo...
que hizo lo mismo que yo...
dejó que la vida se lo tragara...
como ahora yo estoy dejando que me trague.

El color rojo oscuro de la sangre... tan escandalosa... me pregunto si algún día podré brillar por mi misma.
Por que ahora mismo estoy cansada de intentar ser sol, cuando en realidad, nunca he dejado de ser una mal bombilla fundida...

Sinceramente....  no puedo más...

viernes, 1 de abril de 2011

Ciega

Aún no puedo creerme lo que pasó.
No puedo asimilar semejante traición.
Me pesa el alma y el corazón.
¿Acaso todo fue mentira?
El miedo me empujó a realizar una prueba, algo que erradicaría, por fin, todos mis miedos, mis fantasmas del pasado desaparecerían con una simple prueba y mi confianza sería plena...
.... y me equivoqué.

Tal vez elegí el peor momento, el peor día, la peor hora. Este entramado de casualidades me desesperaba, el miedo a revivir la misma historia no me dejaba vivir. Estaba segura que una segunda parte no podría soportarla.
Busqué el modo de saber la verdad.
Buenos amigos.
Buenos contactos.
Y la verdad a un solo click.

Pero tenía miedo, miedo de ver como mis fantasmas se realizaban y aquellos dos números fueran exactos. Estaba aterrada. Siempre he sido demasiado cobarde. Y esperé. Y confié. Y cuando la situación me superaba, cuando mi debilidad más se acentuaba, más creció mi paranoia y más impulsó aquella prueba, que al final, resultó acertada.
Durante un día, minutos, o instantes, viví una mentira.
Trazada por mi "mejor amiga" y el chico que decía que el "lo daba todo por sus amigos".
¿Por mi bien?
Si claro.
La mentira no hace bien a nadie.
Yo no soy tonta.
Y tengo sentimientos. Dentro, muy dentro de mi. Pero los tengo.
Aquel día lo olvidásteis.
Os creísteis dueños de mi vida. ¿Realmente pensábais que me engañaríais?
Me mentisteis.
Y os he pillado, y ahora, el silencio.

El silencio frío y aterrador que provoca que mis lágrimas no puedan detenerse.
Porque han pasado cinco días ya y ninguno vino a buscarme. Ninguno de los dos movió un solo dedo para saber, simplemente cuantificar, cuánto daño me habrían hecho.
Pero no.
Nada.
Ni una palabra.
Nada.
Ni una simple contestación a un e-mail.
Nada.

Ya pasaron cinco días, y aún no dieron señales de que mi amistad significara nada.
Para ella, seis largos años de amistad y entrega. Con sus altos y sus bajos. Sus risas y llantos. Soportando pequeñas mentiras, pequeños desprecios y dolorosos recuerdos pasados. Amistad que defendí y por la que luché durante muchos años. Años desperdiciados.

Para él, que simplemente apareció de repente en mi vida, me robó mi confianza para luego apuñalarme por la espalda. Me hizo confiar en él, en tener fe en sus palabras, en pensar que yo le importaba y que éramos buenos amigos. Me enamoró, completamente, a pesar de que yo querría haberlo impedido, a pesar del miedo que me daba de repetir lo mismo. ¡Cómo desearía no haberte abierto mi corazón!
He esperado una simple muestra, sólo una, de que os importaba, por lo menos como amiga, por lo menos como persona, pero me he dado cuenta que yo sólo he sido un juguete en vuestras manos.

Un juguete temperamental, introvertido, una muñeca de porcelana con mucho carácter pero de interior frágil.
Jugásteis conmigo.
Con mis sentimientos.
Y cuando me he roto, me abandonásteis.
He esperado durante cinco días que el maldito teléfono sonara.
He esperado durante cinco días a que en el buzón de entrada hubiera un maldito email.
He esperado un simple mensaje que desmintiera lo que en realidad pensaba.
He esperado... hasta el último segundo he tenido fe.
Pero no sirve para nada.

Mi teléfono jamás sonará.
La bandeja de entrada nunca recibirá el mail deseado.
Mi corazón jamás encontrará cura.
Estoy rota.
Y como las cosas que ya no sirven, me habéis tirado a la basura.

En el fondo de mi corazón, deseo que seáis felices.
Que tu novio vuelva pronto a ti, que tu familia no te hiera nunca más y que hayes por fin ese modelo soñado de amistad que yo no te pude dar.
Que vuelvas con la chica a la que tanto amas, y que no la vuelvas a dejar ir. Que cumplas tu sueño y que todo te sonría.

En cuanto a mi... buscaré algo útil que hacer con mi vida.
El amor y la amistad ya no existen para mi, ¿para qué? son solo palabras, promesas, que nadie cumplirá.
Si estoy sola.
Si no vuelvo a amar.
No volveré a llorar.
Y ya no quiero llorar más.
Y a la mente se me vienen las palabras que cierto madrileño me dijo una vez...
"...Siempre estarás sola, nunca nadie te va a querer..."

Qué razón tenías
y que ciega fui para no verlo.