miércoles, 24 de diciembre de 2008

El destino nos dirá

Ya sobran las palabras. El silencio marca, pero no es doloroso, simplemente es silencio.
Aquella barrera inquebrantable que se cernía sobre mí ha quebrado, una fina grieta, pero seguirá allí, a la espera.
Por que la grieta siempre estuvo presente, siempre, siempre, pero yo nunca quise verla. La cubrí de parafernalia, adornos e historietas, pero hoy se me muestra clara, fina e imperecedera.
Si no ha desaparecido en este tiempo. No va a desaparecer ahora.

Soy estúpida por no aprovechar las oportunidades a la primera. Pero tenía tanto miedo de que la grieta se expandiera y quebrara todo aquello que para mi era infranqueable. No quería revelarle a nadie quien era, no quería, y sin embargo, hay quienes me ven y piensan que realmente valgo la pena.

¡Mírame!¡Late!
Este perdido corazón mío está latiendo. Mis mejillas se están sonrojando. ¡Estoy viva!
Que infame es la vida. Hoy vivo. Mañana moriré.
No quiero perder nada de lo que ahora tengo. Esta vez solo quiero ganar.
No me importa, cuanto tenga que esperar.
Estoy segura de que es mi última oportunidad.
Si no soy lista me pesará.

Es hora de tomar las riendas.
Es hora de vivir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

esa palabras creo que las entiendo tan bien u.u

Alquimista de sueños dijo...

Extraña "coincidencia", si acaso creyera en ellas, que hoy venga a parar aquí, cuando justo ayer me convencí a mí mismo exactamente de éso: se acabó el seguir muerto en vida, es hora de vivir.