El frío del invierno hiela cada centímetro de la ciudad.
Tiemblo.
La noche está clara, ni una sola nube turba la inmensa negrura del cielo, y sin embargo, la luna no brilla en lo más alto. Está oscuro y tiemblo.
Intento a duras penas visualizar alguna estrella, pero las luces impertinentes de la gran ciudad las hacen esconderse.
Suspiro abatida y me aparto del marco de la ventana.
Me encuentro perdida, sin rumbo, ni dirección. Mi mano en mi cabeza, no es que me duela, pero ahora estoy demasiado cansada.
Repaso mi vida, demasiado insulsa para ser contada, y me pregunto por qué no tendré una vida un poco más original.
Otra vez estoy divagando.
Me siento frente al escritorio, es de madrugada, pero apenas tengo sueño. Hasta hace poco, pensaba que mi vida estaba completa a su lado, pero ya me di cuenta de lo equivocada que estaba y nuestros caminos se separaron.
Y ahora?
Ahora estoy aquí, como antes, como siempre, con todo y con nada al mismo tiempo. Devatiendome a mí misma que no va a pasar nada con otras personas, que no confunda mis propios sentimientos...
pero yo sé que es inútil...
me pregunto si alguna vez, el ser humano será capaz de no soñar...
por que si es así...que no llegue nunca el anochecer
pues no quiero teñir mis noches en sueños
ilusiones inconclusas que me harán perecer...
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