sábado, 24 de enero de 2009

Carta de un Suicida

A todo aquel que le interese la inútil existencia de mi vida.

Escribo esta carta pensando que quizás nunca nadie vaya a leerla. Naci como nacen lo hacen los niños normales. Mi nacimiento no fue un día destacado, no vine con un pan bajo los brazos, yo no era ningún niño especial. A pesar de no tener más de un año de vida, mis padres sufrieron desdichas sólo por que yo vine a este mundo. Tuvieron que abandonar el pueblo que tanto querían y amaban, y todo porque yo estaba viva, y tenía hambre.

Crecí, poco a poco como los niños de antes, y siempre, siempre, estaba sola. Donde yo vivía, los niños se burlaban de mi, me pegaban y me hacían llorar. Al volver a mi casa, mi padre me decía: "tienes que ser más fuerte".
Humillada, más veces de las que realmente pueda recordar. Apartada de todo el grupo, rodeada de amigos que sólo me querían para que les ayudara con los deberes. Sí...siempre estuve sola. Desde los albores de mi nefasta existencia.
Las personas que a mi lado estaban iban y venían sin motivo ni razón, llevándose de mi, poco a poco, pequeños trozos de mi corazón.
Mi único refugio fueron los libros. Pequeños trozos de aventura, donde las palabras amor o amistad realmente significaban algo. Me hicieron fuerte y pensé que algún día sería aceptada por mis semejantes.

Seguí creciendo, en silencio, sin llamar la atención, era sombra de las personas más populares, quería firmemente ser como ellos, quería ser especial, destacar, pero en todo, todo, no resulté ser más que una mediocre.
Me utilizaron, hasta robar cada uno de mis sentimientos, me lo robaron todo, todo, mis sonrisas, mi amabilidad, mi primer beso y los siguientes, mi primera vez...todo me lo robaron, hasta mi alma.

Ahora, ya no soy nada, no valgo nada, para nada, ni para nadie... entonces, ¿para qué estoy en este mundo? No veo sentido a mi existencia, no soy nada y no tengo nada.
A mis padres, mis preocupados padres que lo dieron todo por luchar por una mediocridad como yo, sin conseguir más resultado que gritos, voces y llantos. Lamento los daños causados, no existe dinero para pagar tanto dolor.
A mi hermana, a la que jamás aprecié lo suficiente, a la que envidiaba con toda mi alma, por que ella consiguió ser alguien en todo aquello que yo quería destacar. Pérdoname.
A mis amigos, a los que tardé siglos en encontrar. Ya no hay cenizas que podáis recoger, no hay sonrisas, ni alegrías, yo no puedo seguir vuestro camino, aquí nos separamos. Gracias por todo.
A ese chico, al que tanto amo y que no me corresponde. No te sientas afligido por mi marcha, yo soy solo una más en tu larga lista, sigue adelante. Ama.

A todos aquellos con los que una vez me crucé en su camino...
Nos veremos en el más allá...tal vez allí si que pueda brillar por mi misma...
Sayonara...

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A los lectores de este blog, no asustarse. No es verídico. Estaba aburrida y se me ocurrió la idea.
No estoy tan loca como para abandonarlo todo. No soy una cobarde.

4 comentarios:

Góticaoscura dijo...

Me gusta mucho como escribes y tu estilo. Un saludo^^

Alquimista de sueños dijo...

Tú sola lo dices todo asociando el dejarlo todo y la cobardía ;)

Me gustó especialmente esta entrada. Tienes un gusto y un estilo que me gustan. Un saludo.

Pirata de los vientos dijo...

Guao, es una carta bastante original. Menos mal que no es veridico y personal porque sería una pena que dejaras de escribir. Lo haces muy bien.

Olga S.Isidro dijo...

Hoy, recien te conozco, pero espero llegar a hacerlo, aunque espero que no sea a través de una carta como esta.
Besos.