Cada día que pasa, cada mínimo y efímero momento de nuestra existencia tenemos que aprender muchas cosas, entre ellas a sobrevivir.
Y no es vivir como la gente, en su mayoría, puede llegar a pensar. Vivir en el sentido literario es sentir, respirar, comer, amar...en fin, una sucesión de extrañas cosas que es difícil enumerar. Pero en esta vida, vivir no es suficiente.
Nunca hay nada demasiado bueno ni nadie demasiado amable. El camino está lleno de dolor, angustia y desesperación. Tu único apoyo es la familia, pero esta también puede fallarte y dejarte solo a merced de una manada de hienas llamada humanidad. Buscan carroña como fieras, son crueles y nauseabundas, todo lo deboran sin dejar nada de la esperanza, la ilusión y la alegría. Para ellas no existe más que el poder y el ansia de tener cada día más y más.
Y nosotros, pobres ovejitas descarriadas, somos un blanco fácil para este cruel mundo donde la única norma de convivencia es, cómete al más débil si quieres que los demás te acepten como uno de los suyos. ¿Y del amor? Esa complicada palabra que abarca tantísimos significados no es más que eso, una simple palabra imposible de cumplir o sentir.
Hoy día, el amor no existe.
Si quieres sobrevivir en este infernal mundo. No ames jamás, por que nadie va a amarte, solo se acercarán a ti para conseguir algo a cambio. No te dejes pisar nunca, lucha por tus ideales sin dejar que los más fuertes te destruyan, si es necesario, cómete al más débil para ser aceptado.
Y sobre todo, sonríe, por que cada segundo de tu vida...bien podría ser el último.
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