Cada día abro los ojos pensando... que tal vez hubiera sido mejor no haberme despertado...
El sol radiante quema su pálida piel, desafiándola. Las nubes han desaparecido y el astro rey se divierte usando todo su explendor, todo su calor, todo su poder.
A su alrededor todos rien, conversan, se divierten, son jóvenes y disfrutan cada segundo de su vida como si fuera el último. Ella les sigue, ríe, conversa, pero en su interior no nace la diversión, no hay disfrute en tumbarse en el húmedo cesped a dejar que el sol intente broncear en vano su piel blanquecina.
Y no hace mucho tiempo, todo eso le encantaba.
Recordaba las tardes interminables en las que podía reír hasta que se le saltaban las lágrimas. Difusamente, lograba entrever un pasado en el que ella era la alegría de su casa. ¿Dónde quedó? Ya no lo sabe.
Siente sus párpados pesados, su cuerpo ya no danza, ya no brillan sus ojos y la sonrisa murió hace mucho tiempo ya en la comisura de sus rosados labios. Para ella, el tiempo se ha detenido.
Hay tantas cosas que no logra entender.
En su mente giran y giran las diversas y confusas ideas que nadie puede saber ni comprender.
Es un secreto.
En silencio ella consume su vida lentamente. Cada respiración, cada suspiro es una barrera infranqueable, le duele el pecho de recordar y los ojos le duelen ya de tanto llorar.
Su vida está incompleta. Le falta algo y no lo encuentra. Ilusiones y sueños ya no la consuelan y le duele, que durante un tiempo se sintió plena, completa, feliz...enamorada.
Ahora ya no siente nada.
Ha vuelto a levantar ese muro entre ella y el mundo. Nunca nadie sabrá quién es. Nunca nadie sabrá como piensa. Jamás nadie sabrá lo que siente.
Rechazada, humillada, traicionada, hay tantas y tantas palabras que definirían las grietas de su añejo corazón. Demasiado cobarde para eliminarse a sí misma de esta vida, sabiendo que ya no vive, es una más de tantas otras que van y vienen por la ciudad.
No encuentra sentido en las risas de los que la rodean, ya no entiende por que el sol insiste en brillar, no encuentra sentido en palabras de aliento que dicen "era lo mejor", ya no cree que "el tiempo lo cura todo". Y lo sabe, que no está sola, que los que la prejuzgaron se equivocaron, entre la rabia y el dolor, entre el llanto y la ira, entre el amor y el odio.
A pesar de todo el daño.
Su corazón no quiere borrar esas cicatrices ahondadas y sangrantes. En su vida le falta algo.
Un aliciente para continuar.
Ya no quiere sentirse más sola, ni vivir cuentos de hadas. No quiere fantasías.
Corazón, maldito traidor, no latas más. Detén tu bailoteo porque ella no tiene ganas de brillar. Ya no quiere ser estrella que brille más que el sol. Ya no quiere seguir la rutina que le quema las pocas ideas que aún aguantan en su desesperado ser. Tiene miedo de no ser bastante buena para nadie.
¿Tal vez todo fue culpa suya?
El sol sigue brillando, quema su blanquecina piel, las ojeras se marcan cada vez más profundas. No tiene hambre. Solo quiere dormir, pero sueña. Está su dolor presente en todos lados. A su alrededor todos ríen y se divierten. Ella solo susurra con voz queda:
"Yo no debería estar viva, porque vivir así...con este dolor, no es vivir, es morir despacio"
Pobre ilusa.
Si supiera que la muerte no calmará el dolor de sus penas.
Que lo que no te mata, te hace más fuerte.
Mira tu cicatriz, pequeña infeliz, y piensa ¿cuántas cosas habrías desconocido si no hubieras existido?
Esta es parte de tu condena.
Vive, ama...y sufre, para pagar el precio de tu segunda oportunidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario